Reforma de la RED

Reforma propuesta por la Comisión Europea a las Directivas sobre energías renovables y sobre calidad de los combustibles

En octubre de 2012, la Comisión Europea presentó al Consejo y al Parlamento Europeo una propuesta para modificar las Directivas 2009/28/CE y 2009/30/CE.

Las modificaciones propuestas por la Comisión,  que generan preocupación en los operadores del mercado de biocombustibles (tanto europeos como de terceros países) son las siguientes:

  • Tope para los biocombustibles de primera generación (esto es, producidos a partir de cultivos alimenticios) fijado en un 5% del total de la energía consumida en el sector del transporte. Este tope genera preocupación, ya que la producción doméstica de biocombustibles de la UE alcanza aproximadamente el 5% del total de la energía consumida en el sector del transporte, lo cual permite prever una drástica reducción de la demanda de biocombustibles importados así como una sobreproducción de biocombustibles europeos, que se volcarán al mercado internacional, con posibilidad de deprimir el precio;
  • Cuota obligatoria del 5% de biocombustibles de segunda generación (esto es, producidos a partir de biomasa no alimenticia, tales como materiales ligno-celulósicos o residuos sólidos municipales) y de tercera generación (esto es, producidos a partir de micro-algas o bien utilizando como materia prima el dióxido de carbono). Se hace notar que ni a nivel de la UE, ni a nivel mundial existe hoy en día producción suficiente de biocombustibles avanzados (de segunda y tercera generación) como para abastecer el 5% de la demanda total de energía del sector del transporte de la UE. Se supone que algunas provisiones relativas al cómputo doble o cuádruple de la contribución de los biocombustibles de segunda y tercera generación (que se detallarán más abajo) para alcanzar el 5% del consumo total de energía en el transporte servirán para compensar la oferta deficitaria de este tipo de biocombustibles;
  • Para calcular la contribución hacia la consecución del objetivo del 5% de biocombustibles avanzados (2da. y 3ra. Generación), se cuadruplicará la contribución de los biocombustibles producidos a partir de algas, residuos sólidos municipales, residuos industriales, paja, estiércol de animales, residuos cloacales, residuos de la industria del aceite de palma, bagazo, alquitrán de tall oil, glicerol en bruto, cáscaras de frutas secas, orujos de uva y lías de vino (residuos de la industria vitivinícola), peladuras, corteza, ramas, hojas, aserrín y virutas (residuos de la industria maderera).
  •  Para calcular la contribución hacia la consecución del objetivo del 5% de biocombustibles avanzados (2da. y 3ra. Generación), se duplicará la contribución de los biocombustibles producidos a partir de materias celulósicas no alimentarias, materias ligno-celulósicas, aceite de cocina usado y grasas animales, aunque estos dos últimos no serán considerados como "avanzados"..

 

Además de certificar –como hasta el presente- el cumplimiento de los requisitos de sostenibilidad (social y ambiental), los operadores deberán informar los cambios indirectos en el uso del suelo producidos a raíz de la fabricación de biocombustibles. El concepto de “cambio indirecto en el uso del suelo” (ILUC) (que carece de definición acordada multilateralmente) ha sido propuesto por las ONGs ambientalistas, para referirse al desplazamiento de producción agropecuaria a otras zonas hasta el presente no utilizadas, a fin de atender la mayor demanda de tierras para producir biocombustibles. Según los ambientalistas, el desplazamiento de la frontera agropecuaria implica, necesariamente, destruir determinados ecosistemas, con la consiguiente pérdida de biodiversidad. Además de la carga administrativa adicional, existen dificultades prácticas para que los operadores puedan informar este tipo de realidad, ya que no es observable ni a nivel de la unidad productiva, ni tampoco en el corto plazo. El requisito parece responder a la voluntad de la UE de “penalizar” la producción de biocombustibles que genere una expansión de las áreas cultivadas: sin embargo, no existe una metodología científica suficientemente sólida como para poder llevar a cabo este objetivo.

 

Las discusiones en el Consejo de la UE apuntan el siguiente enfoque:

- Un límite de 7% para biocombustibles basados en cultivos de cereales, azúcares y  oleaginosas

- Los biocombustibles avanzados tendrán doble conteo, en lugar de cuádruple

- Los biocombustibles de grasas y aceite usado no se considerarán “avanzados”, pero contarán doble y la electricidad de energías renovables en transporte ferroviario tendrán un factor de 2,5 y en autos eléctricos de 5.

El Consejo propone también quela Comisión mantenga el Anexo V en revisión.
En cuanto a ILUC, este será incluido solo en los informes anuales de los Estados miembros. Para el 31 de diciembre de 2017 la Comisión informará al Parlamento y al Consejo sobre la efectividad de las medidas introducidas para mitigar el efecto ILUC.

Al año de entrada en vigor de la Directiva la Comisión informará al Parlamento y al Consejo sobre el funcionamiento de los acuerdos y esquemas voluntarios de certificación e identificará las mejores prácticas.

En septiembre de 2013, se votó la propuesta en el Parlamento Europeo:

El Parlamento Europeo acordó a alcanzar un máximo de 6 % el uso de los biocombustibles de primera generación en el transporte en 2020, teniendo en cuenta el factor de ILUC en los criterios de sostenibilidad para los biocombustibles a partir de 2020. Los biocombustibles "avanzados" producidos a partir de otras fuentes, como las algas o algunos residuos, tales como la paja, el estiércol y los residuos orgánicos, no deberán representar menos del 2,5 % del consumo en 2020. Las algas y materias primas basadas en bacterias se contabilizarían con un factor cuádruple. Mientras que los aceites y grasas de cocina tendrán un doble conteo.

El Parlamento también ha introducido un nuevo objetivo obligatorio del 7,5% para la proporción de bioetanol en la gasolina, lo que significa que en 2020, los europeos van a comprar 2,5 veces más biocombustibles que en el presente.

Como el Parlamento Europeo votó en contra de dar a la Relatora de la Comisión de Ambiente, Corinne LEPAGE (ALDE, Francia), un mandato para negociar con el Consejo de la UE un único texto, el proyecto votado deberá necesariamente pasar por una segunda lectura. Algunos analistas consideran que no habrá más avances hasta después de las elecciones parlamentarias de mayo de 2014.

 

Nuestro país ha venido participando de todos los encuentros formales e informales organizados por las instituciones europeas (Parlamento Europeo, Centro Común de Investigación, Comisión Europea), porlos Estados Miembros o por organizaciones de la sociedad civil para debatir esta propuesta de modificación de la legislación europea sobre biocombustibles, insistiendo en la falta de fundamentos científicos de varios de los elementos propuestos y en la consecuente inconsistencia con el derecho de la OMC. 

         SENASA                                     | Consejería en China    | Consejería en USA